“Por una Reforma, Digna, Humana y Respetuosa”

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Por Roxana Díaz

Deysi Merino González es originaria de Oaxaca México, ha vivido en los Estados Unidos por 11 años. A pesar de los diferentes obstáculos que ha enfrentado en su vida desde que llego a este país, Deysi ha logrado sobrevivir rodeada de miedos, incertidumbre y desesperanza. Pero a pesar de todo sigue en la lucha constante de lograr su sueño realidad, ser una gran abogada y convertirse en el orgullo de sus padres. Deysi no solo es una soñadora, es una mujer que ha alzado la voz para lograr que una comunidad entera sea escuchada.

¿Cómo recuerdas el primer día cuando llegaste a los Estados Unidos?

Llegué a la ciudad de San Marcos, en San Diego, recuerdo perfectamente ese día, lo primero que vi fue un McDonalds, me parecía enorme la ciudad. Yo nací en un pueblo muy pequeño llamado San Antonio del Progreso y llegar a este país fue un cambio de 180 grados. Me vine con mi madre y dos hermanos, mi padre ya estaba viviendo en San Marcos.

¿Cuéntanos como fue el proceso de adaptación en este país?

Para empezar yo no quería venirme, me daba mucho miedo, pero después entendí que de este lado había mejores oportunidades para mí y mis hermanos. Fue muy triste porque sabía que no iba a volver a ver a muchos de mi familia. Llegue a los 12 años y empecé la Middle School en el octavo grado. Me sentía muy perdida y sola, no entendía para nada el idioma, en mi casa mis padres no hablaban el inglés y no podían ayudarme en las cuestiones académicas. Fue hasta la preparatoria que salí del rincón de miedo en que vivía y comencé a tener amistades, eso me ayudo a conectarme mejor con el idioma. Para ese entonces ya me sentía más cómoda. Recuerdo con exactitud las palabras de una de mis maestras y me decía “si quieres aprender el inglés, tienes que escucharlo y hablarlo”, y eso hice.

¿Sentías miedo al momento de relacionarte con las personas por el idioma?

En mi experiencia me he sentido con miedo en varios aspectos, no solo por el idioma o mi acento, hay veces que me piden repetir lo que digo en inglés y me pregunto si es porque no lo digo bien o por ignorarme. Mi aspecto de tez morena me enorgullece pero me mantiene un poco marginada. En mis primeros años en los Estados Unidos me costaba mucho mirar de frente a una persona de complexión blanca y ojos azules, me intimidaban ya que mi físico era muy diferente al de ellos.

¿Cómo fuiste superando ese rechazo que vivías?

Me di cuenta que con mi reacción ellos se sentían superiores, fue muy difícil para mí recuperar mi autoestima y recordarme lo valiosa que soy. Cuando inicié el college me relacioné con amistades que compartían el mismo sentimiento de ser ignorados. Y poco a poco nos ayudábamos, convirtiéndonos en una comunidad fuerte que ha pasado por muchas opresiones de años y debemos reclamar nuestra existencia como seres humanos. A partir de ahí pude sostener mi mirada.

¿Llegaste a este país, fuiste adaptándote poco a poco a la vida, pero después te enteraste de una muy mala noticia, cuál fue?

Cuando llegue yo tenía la idea de que ya estaba adentro y nada me podía pasar y nadie nos podía sacar de aquí. Conforme se fue ampliando mi conocimiento de las leyes me di cuenta de que no estábamos a salvo, mis padres y hermanos éramos indocumentados fue ahí donde vi el peligro. No estaba en paz ni segura, sentía el temor de que en algún momento podrían sacar a mis padres.

Y mi temor se hizo realidad, un sábado 6 de junio del 2012 a las 5:30 a.m., mi madre recibe una llamada telefónica de mi tío diciéndole que Teo mi padre no había llegado a trabajar. Inmediatamente sabíamos lo que había pasado, es algo que sientes cuando desconoces el paradero de un familiar. Al día siguiente mi padre nos llama para decirnos que se encontraba en un centro de detención y lo deportarían en 24 horas.

¿Después de recibir la llamada de tu padre y enterarte que en cualquier momento tu familia iba a ser separada, qué fue lo primero que pensaste en hacer?

Yo ya había participado en eventos con organizaciones comunitarias y estaba muy relacionada con esos temas, empecé a mandar correos electrónicos a mis amigos y a contactar a organizaciones. Nos pusimos en contacto con una que realizaba campañas para detener deportaciones, empezamos una campaña por Internet dando a conocer la historia de mi padre, él nunca había cometido un delito, era padre de dos niñas ciudadanas americanas y redactamos una petición compartiéndola en redes sociales y en la televisión. La respuesta de la gente fue increíble, recibimos un apoyo incondicional tanto económico como moral. Mi padre duro 6 meses detenido, no fue deportado y actualmente su caso con migración sigue en proceso.

¿Podríamos decir que el apoyo y la voz de la comunidad fue una parte primordial para evitar la deportación de tu padre?

Totalmente, a pesar de estos acontecimientos tan negativos, hemos logrado que nos apoyemos más en momentos difíciles. Debemos reclamar que nosotros contribuimos de muchas formas en este país, para muchos es nuestro hogar y merecemos un lugar y la oportunidad de sentirnos libres y vivir sin miedo.
Finalmente después de tanta tormenta llegó la calma, ¿te enteraste de un programa llamado DACA, cómo recibiste esa noticia?

A principios del 2012 escuche que el presidente Barack Obama anunció un acuerdo en cuestiones migratorias específicamente con estudiantes, ya habíamos pedido a gritos un tipo de alivio. Iba rumbo a mi trabajo, en ese entonces estaba en una limpiadura y escuche en las noticas que el presidente había lanzado un programa para estudiantes indocumentados llamado DACA, el cual tenía ciertos requisitos y quien los cumpliera podía obtener un permiso de trabajo por dos años y no ser deportado y renovarlo cada dos años, y yo calificaba para DACA. Me emocioné mucho, sentí que se abrían nuevas posibilidades en mi vida. Junto conmigo aplicó mi hermana de 21 y mi hermano de 19 años, en cuestión de meses recibimos el permiso de trabajo.

¿Qué opinas del fallo de la Corte sobre DAPA?

Es muy desalentador especialmente porque la comunidad ha estado luchando durante años, pero pienso que nos dan más fuerzas. Debemos impulsar a que los nuevos candidatos tengan en mente que hay una comunidad presente y tienen que responder con acciones no con evasivas y excusas. Hay que poner a los candidatos en una posición incómoda donde ellos mismos se den cuenta de que es el momento de hacer algo por la comunidad latina. Económicamente ellos saben lo que aportamos y un país sin inmigrantes es un país sin progreso. Toda la comunidad que yo conozco indocumentada o no aporta al país que al final es mucha ayuda. No les conviene darnos la espalda y nuestros padres también merecen una oportunidad. DACA es solo un alivio de privilegios para estudiantes, pero pone en desventajas a nuestros padres. Soy muy afortunada de contar con un permiso de trabajo y me gustaría que ellos sintieran lo mismo y salieran de las sombras.

¿Para ti como sería una reforma migratoria justa?

Sería una que no excluyera a la mayoría de la gente que su única intención es trabajar duro en el país. DAPA no era justa, solo calificaban los que tenían hijos ciudadanos y dejo desamparados alrededor de 7 millones de indocumentados, una reforma migratoria justa debe incluir a la gente honrada y trabajadora. Creo que existe la posibilidad de una reforma pero debemos continuar saliendo a las calles, exigiendo lo que merecemos, tarde o temprano los candidatos tienen que ceder, son demasiados años de incertidumbre. Algo tiene que pasar. Toda la gente que tiene la oportunidad de votar asegúrese que una persona racista como Donald Trump no llegue a la presidencia y si Hillary fuera la elegida para ser presidente debemos seguir presionando, que se den cuenta que existimos.

¿Actualmente te graduaste de la Universidad de San Marcos, cómo fue esa experiencia?

Me gradué en Ciencias Políticas y Comunicación, para mi obtener mi certificado fue un gran orgullo, el siguiente paso es ir a la escuela de leyes. Estoy trabajando en un despacho jurídico en casos migratorios. Los estudiantes de hoy queremos obtener nuestros títulos para abrir camino a las próximas generaciones.
“Yo he confirmado que si nunca hubiera alzado la voz no hubiera tenido el apoyo de la gente, si no te expones es difícil ser escuchado o que suceda un cambio positivo. Involúcrense con su comunidad hay que romper barreras, al final del día no es un logro propio sino para muchos”

 

 

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